30 marzo, 2010

LA HISTORIA EN MONEDAS

De niño, la sensación de ser el poseedor de una pesada y grande moneda de un Sol golpeando en el bolsillo era indescriptible. Paseábamos con el aire del que puede comprar cualquier cosa. La gran moneda alcanzaba para comprar muchos caramelos o pagar más de un pasaje urbano. Junto con esa moneda circulaban otras, la de 1 y 2 centavos ya en proceso de desaparición, la de 5 centavos (llamada "medio"), la de 10 centavos (conocida como "real"), la de 20 centavos (que recibía el nombre de la moneda española de la época "peseta"); y la de 50 centavos.

Luego aparecerían otras monedas, más gráciles y elegantes, el llamado Sol "de llamita", que en realidad tenía en una de sus caras una preciosa figura de una vicuña. Junto con esa circularon unas monedas muy interesantes porque reproducían la figura de una moneda antigua, acuñada durante la colonia en Lima y donde aparecía la figura de las dos torres del escudo de la ciudad de los Reyes, capital del virreynato que estarían acompañadas de monedas de 5, 10 y 20 centavos que se caracterizaban por tener como símbolo una flor de cantuta.

Luego, llegó una de las tantas crisis que sufriera nuestro país y las monedas metálicas desaparecieron del intercambio y hubo momentos en que los pasajes urbanos, por ejemplo, se pagaban con cajas de goma de mascar o caramelos por la brutal escasez de circulante de metal.
Las monedas de 5 y 10 Soles, con las figuras de Túpac Amaru y un Kero respectivamente, circularon poco y desaparecieron ante el embate de una inflación galopante que hacía que la moneda metálica desapareciera y se tuvieran que imprimir cientos de miles de billetes que cada vez valían menos.

La inflación galopante hizo que el Sol desapareciera como moneda y apareció el Inti que valía mil Soles. Pero su vida fue breve ya que a la misma velocidad que perdía capacidad adquisitiva el Inti perdió peso y se convirtió en una monedita que parecía de juguete. El trístemente célebre Inti millón (y que valía la alucinante cantidad de un millón de Intis), símbolo del primer gobierno de Alan García y de la crisis económica más terrible que haya sufrido nuestro país, no tuvo referente en moneda. Aparecería luego el Nuevo Sol, que es la moneda que actualmente circula por nuestro país y aparentemente goza de buena salud. Junto con esta encontramos monedas de 10, 20 y 50 céntimos (las de 1 y 5 si bien tienen valor, sólo se las ve en las ventanillas del Banco de reserva) y las bimétalicas de 2 y 5 Nuevos Soles.

Ahora aparece un nuevo modelo de moneda, que lleva en su cara superior la figura de un "Tumi", cuchillo ceremonial representativo de la cultura Lambayeque en la costa peruana y que tiene la efigie de Ai Apaec, el dios más importante de la región. Supuestamente no reemplazará a la anterior moneda y más bien está diseñada como un objeto coleccionable. Ojalá nos llegue algún ejemplar para completar la movida historia peruana de los últimos ciencuenta años, en sus monedas.



La moneda de sol conocida como "galleta" o "grande" por sus dimensiones

El Sol que reproducía en su envés la primera moneda acuñada en Lima y que se le llamaba "de las Torres"

Bella figura de una vicuña en moneda que erróneamente se le llamaba "llamita"

Moneda de un Inti que llevaba la efigie de Miguel Grau



Actual moneda del Nuevo Sol, actualmente en circulación



La nueva moneda de un sol con la figura de un Tumi.

24 marzo, 2010

LAS PESADILLAS DE LOS DICTADORES

Hace muy poco se desclasificó un documento secreto que contenía un listado de las canciones que desvelaban los intranquilos sueños de los militares que gobernaban la Argentina a sangre y corrupción (http://spaciolibre.net/?p=4251&utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+AgenciaDeNoticiasSpacioLibre+%28Agencia+de+Noticias+Spacio+Libre%29). La relación de canciones no sólo contenía a aquellos intérpretes y compositores considerados subversivos o de izquierda como León Gieco o Zitarrosa, sino que incluía a anodinas canciones de más anodinos aún cantantes como Palito Ortega o Camilo Sesto. A los engorilados militares les sabía a sebo la denuncia social y también les causaba urticaria una declaración de amor o una referencia erótica y esto hacía que pretendieran decidir qué se escuchaba o a qué hora. Los asesinos disfrazados de moralistas son los peores criminales. Ser dictador de un país resulta pavorosamente fácil, lo difícil es meterse en la cabeza de los ciudadanos para uniformar sus pensamientos y desaparecer la poesía y el sentimiento. Felizmente hay grandes momentos de dignidad y resistencia en una dictadura, uno de ellos es la presencia de artistas que no sólo no dejaron de cantar, sino que no se amilanaron ante un poder que pretendía ser omnímodo. Y aunque ahora haya Arjonas y raperos de todo pelaje que no proponen nada nuevo ni creativo, siempre habrá quien cante y diga lo que siente sin temor a charreteras, galones o sotanas. Uno de los mas dignos incluidos en esta infame lista es el "Flaco" Alfredo Zitarrosa, maravilloso poeta y cantor uruguayo que supo lo que es el exilio y la persecución de las ideas. Les incluyo una de las canciones que les dolía más que dolor de muelas a los brutos de uniforme.

23 marzo, 2010

UN REVÓLVER DE VIDA




Ya son mas de 20 años que apareció, sorprendiendo a todos en España, el grupo Revólver. Liderado por Carlos Goñi, esta banda logró integrar en su propuesta los más creativos elementos del rock, del pop, de la música celta y la trova. El resultado es simplemente estremecedor. La calidad interpretativa del grupo y la fuerza de la voz del Goñi, además del cuidado prolijo y alucinante de la musicalización; hacen de toda la discografía de Revolver un objeto musical que debe estar en la cultura musical de la música en castellano. Yo tuve la oportunidad de asistir, emocionado hasta el límite, a uno de sus primeros conciertos. Por desgracia, en este lado del océano es demasiado poco conocido y eso me parece injusto. Disfruten de esta canción que me acompaña siempre hace más de una década y que me ha ayudado muchísimo y vaya como homenaje y admiración a Carlos Goñi y su banda.




19 marzo, 2010

PAULA

Muchos consideran esta canción como la más lograda y sentida del cantautor cubano Silvio Rodríguez. Lo paradójico radica en que esta composición no ha sido incluída nunca en ningún álbum de la vastísima producción del magnífico artista. No hay concierto de Silvio en el que no aparezca algún grito entre el público exigiendo esta canción y el divo se resiste a interpretarla. Gracias a Miguel Sandoval, mexicano radicado en Quito que tras paciente labor recuperó y mejoró este inédito vídeo de un juvenil Silvio interpretando Paula.


08 marzo, 2010

CHILE EN EL CORAZÓN


Chile me duele hoy. Duele mucho. Mis seres queridos están todos bien aunque algunos han perdido casas o trabajo. Ahora queda reconstruir, con la poesía y el amor que tanto se encuentra en este golpeado país. Esta fotografía, tomada de http://www.boston.com/bigpicture/2010/03/chile_nine_days_later.html (que recuerda a la famosa toma que simboliza a los Estados Unidos cuando tomaron Iwo Jima en la segunda guerra mundial) es impactante y conmovedora porque está tomada en tiempo de destrucción no por una guerra, sino por la furia implacable de la naturaleza y creo, simboliza la necesidad de sumar fuerzas para levantar lo caido y salir adelante.

28 febrero, 2010

DAGER, LA HISTORIOGRAFÍA Y LA EXCLUSIÓN




“Nos sentimos orgullosos de los incas pero no tanto de los indios”

¿La época colonial fue buena o mala? ¿Cuánto apoyo popular tuvo la causa de la Independencia? ¿Qué debemos rescatar de Alfonso Ugarte? Las respuestas correctas no son, probablemente, las que nos enseñaron en la escuela. El historiador Joseph Dager remueve este tema en un libro de reciente publicación que está despertando inusitado interés en medios académicos: “Historiografía y Nación en el Perú del siglo XIX” (PUCP, 2009).


Según el autor, hay un conjunto de mitos y falacias que hoy es necesario revisar. Hay, advierte, historias que no provoca escuchar, que no generan orgullo, pero que es necesario volver sobre ellas porque solo es posible la reconciliación a partir de un pasado veraz.


Por Elizabeth Cavero


El Perú nace como nación en 1821 y sin embargo hoy entendemos que la “historia del Perú” comienza antes de los incas. ¿Cómo se explica?

–Quizá podemos partir diciendo que el siglo XIX es un momento en el que la burguesía asciende al poder y construye un nuevo modelo político, el Estado-Nación. Este es un fenómeno mundial, que empieza en los Estados Unidos, en Europa y en Hispanoamérica. Lo que este modelo pretende, en primer lugar, es que los habitantes del Estado-Nación se reconozcan como miembros de una misma comunidad, con una misma cultura y sobre todo con un mismo pasado. Y, mientras más antigua era la nación, más legítima y con mayor derecho a autogobernarse.–


Entonces mientras los franceses buscaban sus raíces en los galos, los ingleses en los sajones, los alemanes en los germanos... los peruanos buscaban sus raíces en los incas.

–Sí, aunque no hay que olvidar que ya Garcilaso de la Vega y Guamán Poma (cronistas del siglo XVI) hablaban de los incas. La diferencia es que en el siglo XIX los que historian la antigua grandeza de los incas eran “criollos” o sus descendientes. Ellos “peruanizan” a los incas. Y tuvieron tanto éxito, que hoy seguimos considerando a los incas como peruanos.


–¿Esta construcción de nuestra historia nacional comienza en 1821?

–O bien a partir de 1824, con la derrota de las tropas realistas. Entonces, lo primero que se hace es crear símbolos distintivos: bandera, escudo e himno. Estos incorporan elementos andinos –como la quina y la vicuña– con los cuales las mayorías indígenas pudieran identificarse. De la misma forma, se necesitaba una historia común, una historia nacional. Esos historiadores no se inventaron una historia, la “confeccionaron” con insumos que estaban ahí y con su propia creatividad. La historiografía peruana fue una confección porque el elemento “creativo” y la historicidad del momento subrayaron o descuidaron un sinnúmero de aspectos, pero ello no debe asociarse con lo conscientemente “fraguado”.


–¿Por qué interesaba a la burguesía construir la nación?

–Para gobernar mejor. No se trataba de una nación democrática, ni igualitaria. Era una nación como se definía en el siglo XIX, en la cual el Estado contribuye a crear a los connacionales. La élite confecciona eso que llamamos “peruano” y trata de difundirlo. Lo que yo confirmo al analizar la obra de los historiadores del siglo XIX –como lo han hecho otros historiadores estudiando el pensamiento, las fortunas o las modas de la burguesía– es que sí existieron proyectos nacionales, sí hubo una experiencia burguesa. Digo esto porque durante mucho tiempo se ha repetido que el Perú no tuvo clase dirigente, sino clase dominante; que no hubo burguesía, sino oligarquía; y que esa élite no fue capaz de crear un proyecto nacional ni de ofrecer una imagen de conjunto del pasado peruano.


–¿Esa crítica abarca a los historiadores del siglo XIX?

Sí. Alberto Flores Galindo sostenía que la historiografía (la producción histórica) nace en el siglo XX. Yo sostengo que ya desde antes, con Mariano Mendiburu, Mariano Felipe Paz-Soldán, Sebastián Lorente o Carlos Wiesse (historiadores del siglo XIX) el Perú estaba en la agenda ideológica. Si no había la intención de crear una nación, para qué crear una historia nacional.


–Entonces, ¿cuáles son los mayores aportes de los historiadores del siglo XIX a la nación?

–El mayor aporte de los historiadores del siglo XIX es haber integrado a los incas al Perú. El segundo gran aporte es haber ofrecido una comprensión general del pasado peruano y del Perú: país de antigua grandeza, tiene la esperanza de ser un país de futura grandeza. Lo que no comprendieron, ni los historiadores ni los políticos del siglo XIX, fue que el Perú es un país mestizo y diverso. Para ellos la diversidad fue un obstáculo y por eso trataron de homogeneizar culturalmente y de imponer su modelo de progreso.


Lugares comunes

–Existen lugares comunes en las críticas sobre el siglo XIX. Uno de ellos se refiere al despilfarro de la riqueza guanera. Sin embargo, usted nos dice que este dinero se usó también para financiar investigaciones históricas.

–Sí. Los historiadores debemos hacer un mea culpa porque hemos sido muy severos con el siglo XIX, hemos tratado de encontrar en el siglo XIX el origen de casi todos nuestros males, y nos hemos conformado con echarle la culpa: el siglo de la anarquía militar, del guano que se despilfarró y de la derrota con Chile. Pero perdemos de vista que, junto con eso, en el siglo XIX pudimos construir un Estado. Entonces, por ejemplo, siempre repetimos que más del 50% del dinero del guano se usó en pagar sueldos de empleados públicos. ¡Pero claro! ¡Si había que construir un Estado! Se usó para pagar maestros, jueces, prefectos que antes no existían. Con el dinero del guano se fomentó también la actividad intelectual, la producción de obras históricas. Ojalá el Estado de hoy lo hiciera.


–Estos historiadores del siglo XIX, sin embargo, tuvieron que enfrentar pronto el dilema de admirar a los incas, sintiendo a la vez desprecio por sus descendientes, los indígenas.

–En 1992, la historiadora Cecilia Méndez publicó un magnífico artículo titulado “Incas sí, indios no”. Ella afirma que es una característica del nacionalismo peruano del siglo XIX y del siglo XX decir yo siento orgullo por los incas, pero no tengo nada que ver con los indios. Méndez lo atribuye a que en el siglo XIX existió un nacionalismo criollo que no veía en ello una contradicción y que excluyó a la población andina.


–¿Coincide con ella?

–Coincido en mucho. Pero creo también que precisamente la admiración hacia los incas impidió que la población andina fuese excluida del proyecto nacional. Los historiadores del siglo XIX dijeron: estos indios, descendientes degenerados de los incas, tienen una historia que demuestra lo que podrían llegar a ser si nosotros los regeneramos, los educamos. Gracias a esto, los indios fueron incorporados a la nación, aunque en un lugar secundario como grupos subalternos.


–No era posible mandar a los indígenas a vivir en reducciones.

–No, aquí la población indígena era tan numerosa y tan presente en todo el territorio que no se le podía confinar, como se hizo en Chile o EEUU. Entonces, se pensó en traer migrantes europeos para “mejorar la raza”. Pero, ¡cuántos hubieran tenido que venir! Luego se opta por imponer a aquella población un modelo cultural, burgués y occidental, para homogeneizar. Por supuesto, más inteligente hubiera sido que la élite, la minoría, aprendiera quechua como idioma oficial. Pero eso lo decimos hoy, 200 años después.


–Durante el siglo XIX tuvimos dos enemigos: España y Chile. ¿Cómo se entiende que tengamos hacia esos dos países sentimientos tan diferentes?

–Es que son dos historias diferentes. A España le ganamos dos veces, en 1824 y 1866. Además, la herencia cultural es evidente y por la necesidad de una continuidad histórica, dada la admiración por el pasado incaico, no pudimos negar el estudio del pasado colonial y encontrar en ese periodo personajes admirables y, qué duda cabe, fuimos un Virreinato muy importante. En cambio, Chile nos venció y nos duele porque siempre entendimos su pasado como inferior al nuestro. Nos duele doblemente porque nos ocuparon por varios años. Nos duele triplemente porque no solo se llevaron trofeos de guerra, se llevaron también libros, pinturas, estatuas… Y, además, Chile aún niega que haya materias pendientes, y no es poco frecuente que algunos de sus políticos exhiban hacia el Perú eso que José Rodríguez Elizondo, intelectual y ex diplomático chileno, ha llamado con magnífica expresión una “soberbia extravagante”.


–Otro lugar común: ¿la Independencia fue una gesta nacional?

–No, hoy sabemos que la independencia no fue una gesta “popular”, fue un movimiento de la élite. Los historiadores del siglo XIX no lo comprendieron porque al estudiarla recurrieron a ciertos documentos, proclamas, que les hicieron pensar que la Independencia fue apoyada por las masas. Hoy sabemos que los indígenas, negros, mulatos, mestizos participaron, pero sin tener necesariamente conciencia de lo que estaba en juego.


Herencia que pesa

–¿Qué conservamos del siglo XIX?

–Yo creo que una de las malas herencias del siglo XIX es la comprensión de la guerra con Chile. Los historiadores peruanos del siglo XIX comprendieron bien los abusos y supieron denunciarlos. La obra de Paz-Soldán, escrita casi en los mismos años de la guerra, es de una precisión documental y solidez impresionantes. Pero le faltó explicar mejor cuál era la situación previa en el Perú, que favoreció los abusos de los chilenos. Esto es algo que agrega Basadre.


–Otro tema pendiente es la inclusión de la población indígena a la nación.

–Sí, yo creo que esa debe ser la discusión. Porque hoy sigue presente el racismo, una herencia de los historiadores y políticos del siglo XIX. En buena cuenta seguimos sintiéndonos orgullosos de los incas y no tan orgullosos de los indios. Y a diferencia de otros países, en el Perú eso implica una especie de esquizofrenia: admiro y rechazo a la misma persona, a nosotros mismos.


–¿Qué debemos hacer?

No imponer un único modelo de desarrollo, ni dejar que una minoría –económica o étnica– nos imponga el suyo. Respetar la diversidad cultural, no concebirla como algo inferior y tratar de pensar el Perú con modelos multiculturales. Afortunadamente, el Perú hoy no es el mismo de hace 50 años. Claro, hoy existe Asia (el balneario), unos cuantos que no dejan entrar a sus playas a mucha gente. Pero ellos no son el Perú. Más representativo del Perú es, por ejemplo, el Grupo 5.


El ejemplo de Alfonso Ugarte

–¿Y seguimos necesitando héroes nacionales?

–Por supuesto. Como toda nación, seguimos necesitando héroes nacionales. Pero debemos repensar nuestra historia. Por ejemplo, hoy admiramos a Alfonso Ugarte “solo” porque no dejó caer la bandera peruana en manos de los chilenos. Tal vez fue cierto, pero en todo caso Alfonso Ugarte fue héroe por varias otras razones: tenía dinero y pudo irse, pero se quedó a luchar. Además, usó su fortuna para armar batallones. La historia del sacrificio fue publicada días después de ocurrido en el diario La Patria, pero los historiadores del siglo XIX no la incorporan. Los que sí lo hacen son los historiadores del siglo XX.


–Sincerar nuestra historia sería una meta interesante para el bicentenario.

–Ciertamente. Tenemos que preguntarnos sobre qué Perú vamos a seguir enseñando en las escuelas. Hoy ya no es una necesidad, como lo fue para los historiadores del siglo XIX, “olvidar” hechos incómodos del pasado en favor de la unión nacional. Ahora nos toca asumir nuestras verdades históricas, incluso las recientes, las que causan orgullo y las que preferiríamos no escuchar. Solo así podremos reconciliarnos y difundir un pasado veraz, al interior de una educación masiva de calidad. Es una deuda que aún tenemos.


Perfil

• Nombre: Joseph Dager Alva

• Edad: 39 años• Lugar de nacimiento: Lima, Perú

• Estudios: Licenciado en Historia por la PUCP (1996), Doctor en Historia por la Pontificia Universidad Católica de Chile (2008)• Familia: casado con 2 hijos• Cargo actual: Profesor del Departamento de Humanidades y de la Maestría en Historia de la PUCP.

• Otras publicaciones: Hipólito Unanue o el cambio en la continuidad (2000), Vida y obra de José Toribio Polo (2000), Conde de Superunda (1995); El Virrey Amat y su tiempo (codirector, 2004).

20 febrero, 2010

LA CATEDRAL DE AREQUIPA

El templo mayor arequipeño es extraño. Sus casi aéreas líneas renacentistas contrastan con la pesadez de las sólidas moles de las catedrales de Cusco, México, Puno, Quito o Lima. El templo actual es producto de la reconstrucción que se realizara en la segunda mitad del siglo XIX cuando un sismo de proporciones colosales se trajo abajo mucho de la ciudad y luego un incendio se encargó de destruir muchas de las joyas artísticas que se albergaban en sus paredes. A pesar que es usual que las reconstrucciones terminen convirtiéndose en un pastiche sin forma ni concierto, la catedral es más bien un grácil momento arquitectónico que adorna todo el norte de la plaza mayor y que ha pasado a formar parte del paisaje que todo arequipeño tiene insertado en el ojo. Cuando en 2001 un violento sismo desplomó la torre izquierda, sentimos que nuestro paisaje se había roto, Felizmente la reconstrucción fue rápida y correcta. Les dejo algunas tomas del templo que es el principal de mi ciudad. (Todas las fotografías: Jorge Bedregal La Vera)
Las columnas le dan ese aire grácil y renacentista al templo


Altar mayor

Impresionante talla en madera del diablo vencido por la palabra, es uno de los atractivos más visitados de la Basílica

Perfil del diablo mayor

La talla es conmovedora en la expresión de dolor

Interesante talla de santo Toribio de Mogrovejo

Gigantesco órgano de origen belga, uno de los más grandes de Sudamérica

Capilla del Cristo del gran Poder, a decir de beatas, una de las imágenes más milagrosas

EL CANDIDATO EN SU LABERINTO



Mientras los aparentemente “naturales” candidatos al sillón presidencial en 2011 se despeinan buscando maneras de llegar a los esquivos electores, Jaime Bayly estrena peinado y rompe los cánones de la hipócrita formalidad política peruana. Con la impunidad de alguien al cual le conocemos prácticamente todos sus trapos sucios (y los limpios también), Jaime simplemente sonríe a las cámaras y da puntillazos con destreza taurina y puntería quirúrgica.
Para pánico de muchos, el estridente conductor televisivo crece en encuestas y aparece más en los medios que todo el resto de candidatos juntos. Sus propuestas políticas, cargadas de generalidades y colorinches buenas intenciones, resultan vacías de posibilidades por su profundo desprecio y desconocimiento de los vericuetos del poder. Pero como todo periodista sabe, el sólo hecho de hacer noticia, no importando el cómo, es parte de la naturaleza de los involucrados en los medios de comunicación; más aún de aquéllos que incursionan en política.
Coincido con los que opinan que Bayly es la mejor muestra de la debilidad de nuestro sistema político en su conjunto. Su candidatura laberíntica y llena de atajos inesperados, curvas altamente peligrosas, vericuetos son sentido y pasajes de muchas vías; ha colocado al resto de candidatos ante la difícil, pero saludable disyuntiva de cambiar su discurso añadiendo temas a su raquítico discurso, que antes estaban abiertamente vedados.
Denunciar el escandaloso concordato firmado en con el Vaticano (que hace que todos los peruanos paguemos de nuestro bolsillo las almidonadas polleras de Cipriani y compañía), mencionar la ineficiencia e inutilidad de unas fuerzas armadas que hasta ahora sólo han demostrado entusiasmo en un supuesto aumento de sueldos o referirse a la urgencia de tener políticas educativas más serias, universales e inclusivas es sólo parte del sentido común pero que los políticos formales soslayan e ignoran de manera sostenida y crónica.
Por todo esto, y a riesgo de ser tildado de ingenuo, estoy firmemente convencido de que la candidatura de Bayly (aunque le doy muy pocas posibilidades de concreción) viene a ser un hálito de aire fresco que hará que los oxidados y pesados molinos políticos peruanos se muevan un poco y quizá hasta se renueven. Los pobres y sufridos electores lo agradeceremos.

19 febrero, 2010

PROTÉGETE DEL SIDA, O CÓMO HACER UNA BUENA CAMPAÑA TELEVISIVA DE SALUD PÚBLICA

Para hablar del SIDA hay que ser directos y no detenerse en la posibilidad de herir susceptibilidades ingenuas y sobredimensionadas. Pensar en hablar dorando píldoras, "ablandando" el discurso o haciendo menos fuertes algunos términos o ideas; es simplemente un camino directo a no decir lo que se quiere decir y a la pérdida irremediable del sentido y objetivo de la comunicación. La urgencia del mensaje de autoprotección contra la posibilidad de contagio de SIDA debe ser directo y sin recovecos. Este es el sentido de un comercial televisivo que juega con la idea del graffitti y la animación, con un desenlace previsible, pero no por ello menos encantador. Si alguien se ofende con las imágenes, creo que debería revisar sus prioridades.

18 febrero, 2010

EL GUERNIKA EN TERCERA DIMENSIÓN

Impresionante trabajo de Giesecke que pone en tres dimensiones uno de los trabajos más conocidos y conmovedores de Pablo Picasso. Con el fondo musical de la Nana de Falla, una cámara virtual se mete dentro de la pintura y se detiene en sus detalles. La escena del bombardeo criminal de las hordas fascistas de la capital histórica del pueblo vasco, que despertó con un furor terrorífico de sangre, muerte y destrucción a la pacífica población ha sido una de las denuncias más contundentes contra la locura del nazismo y sus sirvientes. Observen la calidad del trabajo y conmuévanse con la pintura vista desde un ángulo insospechado.