24 febrero, 2009

MOMIAS Y NACIONALISMOS



La cultura Chinchorro está condenada a la invisibilidad en muchos sectores académicos (y de los otros) por su ubicación. Hace casi 9 mil años, un pueblo de pescadores con un amplio ajuar de herramientas conquistó y desplegó una cultura muy interesante y original en un amplio territorio que abarca el actual sur del Perú y el norte de Chile, entre los puertos de Ilo y Antofagasta, por lo menos.


Hace más de 7 mil años este pueblo empezó a momificar a sus muertos. Con diversas técnicas, lograron lo que los antropólogos definen como el vehículo que une los mundos del más allá, con el del más acá. muchísimo más antiguas que las momias de Egipto, las prácticas funerarias del pueblo Chinchorro evidencian un muy complejo y maravilloso mundo cultural.



Con una dedicación muy profunda, estos habitantes de la costa pacífica, momificaban a sus seres queridos muertos, rearticulando esqueletos, reponiendo piel descompuesta, rellenando cavidades y dibujando rasgos humanos. Los enterraban en grupos y existen ciertas evidencias de que en ciertos momentos desenterraban los cuerpos momificados para darles "mantenimiento".



En el Perú son muy pocos los que conocen la existencia de esta cultura precisamente porque con Arica, ciudad en donde se albergan la mayor cantidad de momias Chinchorro en el museo de Azapa, se vive un conflicto denso. Al haber pasado por ser territorio peruano, luego de la Guerra del Pacífico a finales del siglo XIX pasó a formar parte de Chile. Para la mayoría de peruanos Arica es símbolo de despojo y un recuerdo permanente de una humillante derrota.



Este significante es el que más prima y domina sobre cualquier otra consideración. En este marco, la existencia de una cultura tan rica y creativa es un hecho insignificante y más bien desdeñable. Por otra parte, Chile ha tratado de que estas momias sean declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad, junto con el territorio de Arica pero con cierta timidez, porque también se intuye que detrás de una campaña más ruidosa en pos de esta declaratoria se alzarían voces que reclamarían la "nacionalidad" peruana de las momias. Las pasiones se desatan con mucha facilidad, más aún en el sur peruano con respecto a estos problemas nacionales.




Suena irracional, pero así es como funcionan las cosas. Creo que lo más saludable en este caso sería la integración de especialistas peruanos, chilenos y bolivianos para un estudio más arduo de esta cultura, conservando entornos y respetando contextos culturales. Sabemos que una parte de las momias halladas en Iquique fueron devueltas a sus enterramientos originales por la presión de sectores indios organizados, lo que me parece muy positivo. Antes de hablar de la supuesta pertenencia de los restos a un estado nación en particular, creo que el estudio de esta cultura podría darnos respuesta a muchas interrogantes con respecto al pasado de nuestro territorio.