12 mayo, 2009

LA EXTREMA DERECHA Y SUS CUENTOS


Pertenecer a un movimiento de extrema derecha es un derecho humano y debe respetarse como tal. Sin embargo no debemos dejarnos encandilar por la supuesta evolución que, como movimiento político ha tenido desde el histórico juicio de Nuremberg. La democracia para este sector de la política contemporánea es un simple mecanismo que les permite acceder a diversos sitiales de poder. Se presentan como sus defensores, pero debemos tener claro que democracia y "votocracia" no es lo mismo y que el uso de los recursos de una democracia para terminar implementando propuestas autoritarias no significa ser democrático sino todo lo contrario.
De igual manera, la supuesta pluralidad cultural que dicen defender, es una de las mascaradas más escandalosas que promueven, encontrar extremistas de derecha en movimientos nacionalistas euskeras, bávaros, checos, catalanes, chilenos, argentinos y otros movimientos ultranacionalistas no es signo de pluralidad sino lo contrario. Promueven no la interculturalidad, sino la marginalidad en ghetos culturales para evitar "contagios" peligrosos que puedan amenazar una supuesta "pureza identitaria".
Resulta paradógico que sean historiadores los que han contribuido a la difusión de estas falacias a partir de la deformación escandalosa de la historia, tratando de minimizar las terribles consecuencias que siempre la extrema derecha ha traido cuando llega al poder. Igualmente, estos historiadores han creado una serie de mitos donde la lucha por los derechos humanos es negada y reemplazada por un conjunto de falsedades descaradas, donde los derechos políticos (que ellos usan para supuestamente defender su derecho humano de tener una ideología) son presentados como un estorbo para el desarrollo.
Por último, insisten con mucho entusiasmo en el asunto de la seguridad. Ya sea interna o ante un supuesto enemigo extranjero (nunca falta uno y si así fuere, es fácil inventarlo). El enemigo, por desgracia, para las febriles y poco amuebladas mentes de los extremistas de derecha, son todos aquellos que no piensan, visten, hablan, se parecen físicamente o creen como ellos. Por lo tanto enemigos sobran y en la mayoría de casos resultan siendo sus propios connacionales que han cometido el error de no pertenecer a su grupo étnico o no compartir su ideología o sus obtusas ideas sobre purezas de sangre.
Como decía al principio, cualquier persona puede tener la ideología que escoja con libertad y sin ser sujeto de persecución o discrminación por ello. Sin embargo, yo lo pensaría dos veces antes de encargarle a una persona que profese esas ideas la organización de una institución que debe ser democrática, plural y diversa. Resultaría tan contraproducente como poner un cura a administrar un burdel, un gato de despensero, un militar como rector o un ladrón de tesorero.

2 comentarios:

Cayetano dijo...

Conviene frecuentemente como haces recordar la historia pasada para no repetir los errores de antaño. Como bien dices en tu post, esta gente se viste de piel de cordero y se camuflan detrás de palabras demagógicas como "seguridad", cuando lo que realmente quieren es utilizar los cauces que ofrecen los sistemas democráticos para, una vez dentro del sistema, liquidarlo como hizo Hitler con la democracia alemana.
Luego, la historia siempre es la misma: persecución de las minorías non gratas, imposición a todos de un sistema totalitario, anulación de derechos y libertades, represión y violencia institucional.
Conviene no olvidar.
Un saludo.

Jorge Bedregal La Vera dijo...

Exacto, Cayetano. Bajar la guardia ante los antidemocratas y fundamentalistas de toda laya llevaría el suicidio a la sociedad y las libertades. Quien osa sacrificar su libertad por la seguridad, no merece ni la libertad ni la seguridad.