29 junio, 2009

EL MOSCÚ DE HOY

No puedo imaginar, en la historia de las ciudades contemporáneas, nada más contrastante que el Moscú de antes de la caída del régimen y el Moscú actual. En los años que pasé en esa capital, durante los momentos previos a la perestroika, la capital rusa se me representaba siempre como una ciudad difícil de querer y más difícil aún conocer y dominar. Yo la conocía en gran parte, dominaba un poco y quería casi nada. Sin embargo la extraño y la nostalgio a veces. Extraño casi físicamente el ruido al caminar sobre la nieve recién caída, los paisajes primaverales, cuando la vida se hacía presente a través (y a pesar) de la nieve. Extraño el otoño triste, amarillo. Los bosques de abedules blancos y las ardillas juguetonas, las urracas ladronas y siniestras, los moños de las niñas y los ruidos del Metro. Aun tengo el sabor de los pilmenies con crema agria en la boca, el rotundo ácido del borsch, la delicada farsa de las katlietas, las amorosas frituras de col o el incomparable y maravilloso sabor de la smetana. De los otros recuerdos, los inconfesables, postearé en otros ámbitos. Aquí les dejo unas tomas recientes de la capital rusa y su locira actual.


Aunque no sepamos ruso, sabemos que allí dice Mc Donalds

El horrible tráfico vespertino moscovita, ya legendario


Hasta los puentes clásicos son convertidos en pastiches posmodernistas

2 comentarios:

Juan dijo...

A pesar de los pesares, la extinta URSS y hoy de nuevo Rusia, vuelve a resurgir con dignidad en el mundo. Ya parecen pasados los años malos de transición a la economía de libre mercado y sus traumas de Yeltsin o Putin. La pena es que estas sociedades de antiguo "socialismo real" han pasado como un péndulo al extremo opuesto de capitalismo salvaje e inhumano. De todas formas hay casos y casos: del asqueante modelo chino al más feliz de la Europa del Este ya integrada en la UE, como el caso de Eslovenia o de la República Checa. Aún quedn or saber cómo serán las transiciones de Corea del Norte o la de la Cuba del clan Castro.
Saludos y buen blog el que tienes.

Jorge Bedregal La Vera dijo...

Gracias mil, Juan. Es cierto eso que mencionas del sìndrome de péndulo hacia formas salvajes de capitalismo. Lo interesante es constatar que en su momento, se penso que no habia vuelta atras y que la polarizacion del mundo era inevitable...