03 septiembre, 2009

Y TU DÓNDE ESTABAS CUANDO... (2)

El 23 de junio de 2001, pasadas las 3 de la tarde, se desató la pasión telúrica que los mortales hemos bautizado como sismo, los españoles le dicen seísmo, y los peruanos, de acuerdo a la brutalidad del remezón lo podemos calificar incluso de "terremoto". Lo de Arequipa fue un terremoto con todas las de la ley y hasta ahora no hay acuerdo acerca del grado que alcanzó, lo cierto es que nos sacudió el alma, el ánimo y se trajo varias casas y cosas por los suelos. Yo me encontraba en casa, viendo "Patch Adams" en la televisión cuando se inició el movimiento. Acostumbrado como estoy a los sismos cotidianos, no me paré sino hasta cuando el televisor empezó a bambolearse en su soporte que estaba poegado al techo. Me levante sin ganas a mantenerlo fijo y a seguir mirando la película, cuando empecé a escuchar las cosas que volaban por la casa y me acordé de mi magnífica colecíón de máscaras de muchos lugares del mundo y temí perderla. Recién me daba cuenta que estaba viviendo un terremoto de grandes proporciones. Cuando el movimiento principal empezó a ceder, tome el coche y salí raudo a ver a los seres queridos. Al pasar por la plaza mayor de la ciudad, me dí cuenta que algo no estaba bien. Y es que en el paisaje al que vivo acostumbrado desde que nací, le faltaba una torre. La brutalidad de la sacudida se trajo abajo la torre izquierda de la catedral hiriendo nuestra concepción de paisaje. Una torre caída y la otra a punto de venirse abajo con cada réplica, ese imagen será inolvidable para todos los arequipeños. Ésa noche, con el aire cargado de polvo y olor a piedra rota, miles de ciudadanos durmieron en parques o en sus automóviles. Meses después seguiríamos sintiendo fuertes réplicas seguidas y desesperantes.

Preciso instante en que la torre izquierda de la Catedral de Arequipa se desploma sobre el templo

7 comentarios:

Diana Castán dijo...

Muy interesante...prometo regresar...


Mucha luz!

Cayetano dijo...

¡Vaya susto que te llevarías! Debe ser horroroso sentir que el mundo se te viene encima, que todo tiembla y puede caerse y sepultarte.
En España hay gente que dice "seísmo", la mayoría. Un profesor mío de hace muchos muchos años decía que lo correcto es "sismo" porque se dice movimiento sísmico y sismógrafo.
Un saludo.

Arturo Gómez dijo...

Me imagino lo que sentiste. Yo tampoco olvidaré el que viví en Lima el 15 de agosto de 2007. Duró varios minutos y parecía que todo se acababa.

Con razón, Pachacámac, dios de los terremotos, era tan temido en tiempos prehispánicos.

Saludos.

Jorge Bedregal La Vera dijo...

Diana! siempre bienvenida. Cayetano, los sismos son cosa frecuente en esta zona andina y mas o menos que estamos acostumbrados, pero a uno de esta fuerza, pues no hay espiritu que lo aguante!. Arturo!, compañero de zona sismica, te has dado cuenta que a veces es tan dificil explicar lo que es un sismo a los seres humanos que viven en zonas donde no los hay?. Hay que vivir uno para saberlo...

Cayetano dijo...

Otro pueblo que está habituado a los movimientos sísmicos son los japoneses. Allí, en los hoteles, recomiendan que cuando la sacudida es fuerte la gente se meta en los armarios. ¡Curioso!
Aquí en España la única zona moderadamente sísmica es la de Andalucía oriental y Levante, es decir: Granada, Almería; Murcia... básicamente, porque es la zona de encuentro o choque entre la placa africana y la placa europea, pura tectónica. Este movimiento es responsable de que la Cordillera Penibética esté "viva" y continúe creciendo.
Un saludo.

Juan dijo...

La verdad es que debe ser un trago horrible vivir un terremoto, aunque se esté acostumbrado: no saber si te vas ver enterrado vivo o te vas salvar, si te vas a quedar sin casa o qué. Ya estuve escuchando este verano las explicaciones de una guía sobre ese terremoto. Lima, Cuzco, Arequipa...sin pasado monumental del todo al verse destruido por un sismo. De Cuzco decían: toda la historia destruida en unos minutos, egún el terremoto del siglo XVIII o XVII. Y también en 1950.
Bueno pues ese 21 de junio no lo recuerdo. Sí el 24, que es mi cumpleaños. Imagino que estaría muy cansado del final del curso, corrigiendo los últimos exámenes de la ESO. Serían las 22 horas en España cuando el terremoto. Haría calor ya veraniego en la Villa y Corte y estaría planificando mis vacaciones por Asturias en el norte español. Aquél año estaba España en plena borrachera aznarista y Neo-cons, o sea de capitalismo aberrante, en pleno "pelotazo" del ladrillo y el auge de la construcción y que ahora estamos pagando caro.

Yony W. Amanqui Tacar dijo...

Dicen que todo arequipeño, para ser un buen arequipeño, tiene que haber vivido un terremoto.
Bueno, ese sábado por la tarde, luego de terminar de trabajar, me dirigí al centro de la ciudad, me fui a pasear por las galerías que quedan en Pierola, al frente de san Camilo. Entre a recorrer las galerías, cuando de pronto un ruido me llamo la atención, luego la tierra empezó a temblar, presumía que iba a pasar, pero no.
Comenzó a temblar fuertísimo, estaba en unas galerías repletas de gente. Busque un lugar seguro. Menos mal que había uno. Me pocisione por debajo del dintel de una puerta, al lado mío se cobijo una señora con su bebe en brazos. Ambos nos pegamos a una columna, llenos de temor esperamos a que pase el terremoto. Una vez que paso el sismo, me dirigí corriendo por san Juan de Dios, voltee para Alto de la Luna, para luego llegar hasta Jorge Chávez, busque una combi para dirigirme a mi casa, nuevamente menos mal que había una. La gente por la calle corría asustada, llorando, otros rezando. Habian caido algunos sillares a la calle. Una vez en casa, fue un gran alivio, ver que a mi familia no le había pasado nada, tampoco a mi casa.
Hasta hoy en día, hay colegios que no se han reconstruido, y nadie dice nada. Hubiera sido ideal que con la rapidez que se reconstruyo la catedral, se reconstruyera instituciones más importantes para la sociedad.