17 marzo, 2009

LOS PETROGLIFOS DE TORO MUERTO







Foto: Maarten van Hoek- Holanda

En las cercanías de Arequipa (a 160 kilómetros aproximadamente de la ciudad) en una planicie desértica donde el sol del mediodía calcina a los turistas, enmarcado en un precioso valle interandino, se encuentra uno de los repositorios de arte rupestre más grandes del planeta. En más de 5 kilómetros cuadrados se encuentran dispersos miles de bloques de piedra volcánica que fueron grabadas por los antiguos habitantes del lugar. Entre los grabados, primorosos en su simpleza de trazo y magníficos en la capacidad de abstracción, se distinguen aves (desde cóndores hasta suris), diversos mamíferos (especialmente camélidos y zorros) y seres humanos, algunos de ellos con máscaras e interpretando danzas rituales.
La visita es poco menos que impresionante. Y no sólo por las extremas temperaturas o las maravillosas figuras grabadas en las piedras, sino también por las posibilidades de visitar en las inmediaciones otras zonas igualmente interesantes. Huellas de dinosaurios gigantes, cementerios pre-hispánicos, el paraíso de los camarones, deliciosa fruta (como el mango enano, un verdadero caramelo con cáscara y pepa) y hasta pueblos de brujos; son las maravillas que uno puede encontrar a tiro de piedra de nuestra ciudad.